“Quien a su padre parece, honra merece.”
Una vez más me siento delante de mi ordenador y pienso; No tengo una mala vida, pese a todos mis problemas. Al contrario, tengo una familia que me quiere muchísimo, unos pocos amigos, pero fantásticos, a cada puerta que se me cierra abro otra y miro el lado bueno de cada revés, si me caigo cien veces, cien me levanto otra vez. Hace ya muchos años que me di cuenta de una cosa en la que nunca he dejado de creer: que mis padres son mi modelo de vida y de amor, y siempre lo van a ser. Quiero que alguien me quiera de la misma manera que mi padre quiere a mi madre cada día de su vida. Me gustaría que alguien después de 60 años de relación me siguiera mirando día tras día como si hubiera ganado la lotería. Como mira Emilio a Alodía.