EL TELEFONO ENTRA EN COLAPSO.
No exagero con lo que voy a decir y es que con tanta llamada y mensajes con los que no paro de reír, me doy cuenta de que los buenos amigos son como los radares de la Guardia Civil, que aunque no los veas siempre están ahí.Al menos eso indican muchos de los sms que hoy recibí. Por eso estoy convencido, porque me siento extraordinariamente querido, de que se cambia de año; se cambia de sueños; se cambia de objetivos; se cambia de aspecto. Pero jamás, jamás se cambia de amigos. Mientras me coma las uvas en buena compañía, con gente que me quiere, me querrá y me quería, cerraré los ojos y pensaré en todo lo que me hizo sufrir en el año que termina, lo olvidaré y sonreiré por lo que me hizo feliz, deseando que esas sonrisas se multipliquen por 2012, multiplicado por mil. Es lo que deseo para tantísimos amigos que me quieren, aunque no lo merezca, y que se acuerdan siempre de mí.