sábado, 25 de mayo de 2019

CARTA A M.


Yo ni me he vengado, ni he pagado con la misma moneda a quien me ha denunciado, obsesiva y reiteradamente hasta dejarme arruinado.

Pero para M, es sencillo, él manda y dispone y no le preocupa gastar, porque no es su dinero el que malgasta en vengarse y al parecer ya ha gastado medio millón de euros en abogados de bufetes prestigiosos y muy caros.

Yo ya no formo parte de ninguna candidatura y me mantengo apartado, ya soy pasado, y por si alguien lo ha pensado, no espero, ni he pedido que me vengue nadie, ni busco revancha, ni me satisface causar a nadie el mismo dolor que él me ha causado.

Yo me he defendido donde me tengo que defender, en los juzgados con mis abogados pagados por mí, mejor dicho, por mi familia. He sobrevivido al abuso de las acusaciones, al acoso mediático y a las reiteradas denuncias realizadas por M y por una persona en connivencia con él o con gente a fin a este.

No odio al Señor M, a pesar de todo el daño que me ha hecho a mí y a los míos. O a Juan Correa, tan injustamente tratado, y a muchos más con los que se ha cebado. 

No ha sido sencillo, pero después de ocho años he aprendido a no vivir del rencor y a sentir por M más pena que odio,  porque alguien como él,  que vive una vida en la que solo hay espacio para el odio y la venganza, es digno de lastima.

Tampoco es que lo tenga en mucha estima, le aprecio como se puede apreciar a un individuo que persigue, y vapulea, acosa y humilla y quita el pan a miembros de tu familia.

 Y con estos precedentes, no es de extrañar  que juegue sucio y manche el honor de quien se cruce en su camino. 

No le queda otro argumentario,  que manchar el honor y la reputación del adversario.   

Estos años de hostigamiento continuo desde el Ayuntamiento, he aprendido, sobre todo, a valorar la calidad humana de las personas. A no catalogar a nadie por sus ideas, a valorar la familia y la amistad desinteresada.

Aun así, se me remueve todo y me resulta indignante que M se queje amargamente del dolor que supone el ataque a su persona, 

PERDONAAAAA!!!!

Quien eres tú para creer que tu familia sufre más que la mía?

Es que el dolor de los tuyos es distinto al de los míos o tiene más valor y por tanto su consideración es superior?  

Por el mero hecho de serlo, mi familia tiene menos derechos y ha de sufrir también el azote de su animadversión?

También tienes planeado atosigar el negocio familiar hasta que no tengamos otra opción que cerrar?

Pondrás todo tu empeño en hundir el negocio familiar?

 Así lo has dicho a quien te ha querido escuchar y además presumes del daño que nos vas a causar. De verdad  sientes satisfacción o placer sabiendo el dolor que vas a ocasionar?  



La decisión de las urnas, me guste más o menos, es inapelable, pero eso no me obliga a respetar a una persona que ha intentado hundir mi vida de una forma tan miserable.

Y aquí termino con esta conclusión, hace 8 años que fui Alcalde.

M.

No es hora de que me dejes vivir en paz y de no seguir anclado en el pasado?

 No te has cansado aún de regodearte en el rencor y la venganza?

 No te has planteado un cambio en tu vida para que algún día empieces a ser de verdad una buena persona?



Pues plantéatelo, porque tú sabes en el fondo de tu corazón, que ni yo merecía lo que me has hecho, ni tenías motivo o justificación. Y en tu conciencia debe pesar saber que tus actos no tienen perdón.