miércoles, 30 de noviembre de 2011

PICANDO LA JACA.



De trabajar mucho no se murió nunca nadie, pero ante la duda de que así no fuese, parece que este Alcalde ha pensado que es mejor no arriesgarse.
¡Qué mala leche encierra y contiene esta frase y como me gusta cargar las tintas para chincharle!
Bromas aparte, dejando a un lado la chufla y sin ánimo de ofenderle, le diré, que una cosa será el acierto o torpeza con que nos gobierna y otra bien distinta es el esfuerzo y el trabajo que en ello  emplea.
Desconozco si son muchas o pocas las horas que, cada día, emplea y dedica a la Alcaldía. Si no juzgamos el tiempo empleado y nos centramos o valoramos el resultado logrado, parece evidente que este Alcalde no sale muy bien parado.

LA MARGARITA LA DESHOJARAN DOS. ES LO QUE TIENE EL AMOR.




Si en la vida es cierto aquello que dice el refrán, sobre que “del dicho al hecho hay un trecho”, en cuestión de amoríos, yo acuño, invento y añado, un nuevo refrán con una nueva lección bastante acertada, que aplicada al amor o a las relaciones de pareja, diría;  
“Del DICHO al LECHO hay MUCHA LUCHA”.
Y si hay que pelear y guerrear tanto para amar o ser amado, si cuesta tanto compartir lecho y cama o ser correspondido cuando se está enamorado, me doy cuenta de que pequé de egoísta y desconsiderado, pues en este fragor de repentina locura para deshojar la margarita que decidirá el rumbo que tomará mi vida, no valore, pensé, ni caí en la cuenta, de que esta decisión es de dos y no ha de tomarse a la ligera.
Perdón, perdón, perdón. Sea cual sea mi decisión, esta será la que tomemos los dos. No hay ningún  futuro lo suficientemente deslumbrante o prometedor que me tiente o seduzca hasta el punto de renunciar a tu amor.

DE DESHOJAR LA MARGARITA OTRO DÍA MÁS.






No sé por qué será, pero por ahora ganan los que me aconsejan que me debiera marchar. Menos mal que no acepto consejos vía sms o con mensajes secretos, si lo hiciera, el Alcalde abriría una cuenta gratuita para financiar y asegurarse que mi decisión sea la que a él mejor le viniera, es decir, que me fuera.
Ya me veo, como en una moviola, viviendo y trabajando en Lisboa. Por lo pronto he decido poner en venta mi finca ruinosa, con su ruinoso cortijo incluido. Total, para que lo quiero, cuando, según afirman algunos, soy propietario ficticio de innumerables casas, chalets, fincas y cortijos, en distintitos lugares del mundo o en paraísos fiscales.
Que nadie tome en serio o se crea como cierto, que tengo más riquezas o bienes que las que compré con mi propio esfuerzo o dinero y que están en Castril solamente, como todo el mundo conoce.
Mi supuesta e ilícita riqueza, en total se cifra y concreta, en una finca ubicada en Santa María, que cuenta con un puñado de olivos raquíticos, una nave prestada al taller del vidrio y las cuatro paredes hundidas de un cortijo, para finalizar la relación de los bienes que poseo y que, para que quede claro, compre antes de ser el Alcalde del pueblo, también tengo un piso en la plaza o, para ser más concreto, en el número 11 de la calle del Carmen, letra A, del piso primero.
Esta es, en definitiva y resumiendo, la riqueza en bienes y dinero que tengo. Ante la duda y frente a quien reste crédito a la veracidad de lo que en verdad poseo, mantengo el reto que ya lance en otro momento y afirmo, juro o prometo, que  aquel que demuestre que tengo otra casa, piso, dinero en el banco, chalet o barco, se los regalo. Un inútil empeño será, pues no tengo, ni compré o vendí, propiedades en países exóticos, ni casa en Londres, ni villa en Italia, tampoco apartamento en una isla africana y mucho menos un piso o mansión en Granada.
Igual que yo los regalo, si es que encuentran por algún lado esos supuestos bienes que ilícitamente he comprado, aquellos que afirman lo contrario deberían estar obligados a regalármelos, como castigo por mentir y expandir un bulo o rumor, tan falso y mezquino, como malintencionado.
Hay alguna gente que con avidez, mucha mala leche, impunidad y rapidez, se lanza a elucubrar e inventar trolas, construyendo fantasiosas historias y alguna otra sandez, para poner en duda o dañar mi honestidad y honradez. En lo que a mí respecta y hasta la fecha, mi proceder ha sido intachable y está fuera de sospecha.
Está claro que no todo el mundo es igual y, por eso, anda bastante equivocado el que afirma que un Alcalde no puede ser honrado. De todo habrá en la viña del señor, Alcaldes o Concejales buenos, regulares o malos. En política, como en todo oficio o labor, son menos los que actúan mal y son más los que lo hacen trabajando por el bien general, sin  anteponer su interés particular.
Cierto es también, para qué negarlo, que el político está desprestigiado de ante mano y que esta es una percepción o rechazo ganado a pulso, aunque en la mayoría de los casos tal opinión o concepto preconcebido, sea injusto e inmerecido.  
Mi amada y querida amiga Ana, me preguntaba esta mañana, que si planifico de antemano lo que escribiré cada tarde y si lo hago esté o no inspirado. Releyendo el texto hoy redactado, queda claro que escribo sin pensar demasiado y que hay más de impulso aleatorio, de caprichosa elección o de ocurrencia e imaginación, que de planificación y premeditación.  
Inspirado o sin inspiración, cada día espero impaciente a que llegue ese instante de la tarde en que me planto frente al ordenador y escribo en mi blog. No pretendo agradar a cada lector, aunque no niego que me esfuerce en escribir con esmero y primor o que, en el fondo, ese no sea un buen acicate para devanarme los sesos y exprimirme la mente para escribir y agradarles cada tarde.    



Como de costumbre, acabo por donde empecé y diré que, todavía, no deshojé la margarita de si me voy o me quedo, que quiero o querría y que pasaría con la opción elegida.
Si, no, si, no,….., no, si, si no, sea como fuere, esta es una complicada elección que, a fin de cuentas, solo a mi compete e incumbe y  que tendré que tomar yo solamente.
Que no me vaya y me quede, me pide alguna gente, mis amigos me dicen, ¡Vete! ¡Vete! ¡Vete!
Tanto como me anima la ilusión de tan atractiva propuesta e invitación, me frena el temor de estar lastrado, viejo o demasiado mayor, para iniciar una nueva vida en otro país, habitar en una nueva ciudad o dedicarme a una nueva labor. No me frena el idioma, aunque, entendiéndolo, para hacerme entender, utilice el “portuñol”, o sea, mezclando palabras del idioma portugués y del español. Tampoco me asusta aprender a desarrollar otra función o labor. No tengo miedo a vivir o desenvolverme en otras culturas con distintas costumbres. No me causa desasosiego lo nuevo, ni zozobra o desvelo, abordar un nuevo proyecto, aunque este sea ambicioso, arriesgado e incierto. Sí me asusta alejarme de mi familia y de su cariño, protección o afecto. En verdad, esto sí sería lo que inclinaría la balanza ante la disyuntiva de la opción por la que me decidiría.
En resumen y para finalizar, parece una obviedad que acuso lo que se viene en llamar, una desconcertante y descomunal  “paja mental”.


martes, 29 de noviembre de 2011

DE DESHOJAR LA MARGARITA O DE VIVIR, O NO, OTRA VIDA.





Acabo de recibir y conocer una noticia estupenda y muy bien recibida, sobre la que tendré que decidir deshojando una margarita.
Se me presenta un dilema que me obliga a tomar una decisión decisiva y crucial en mi vida.  Me ofrecen un empleo que me obligará a residir en otro país y en otra ciudad. Como para Hamlet, la cuestión para mí está en si será o no será, si aceptar o no aceptar. No es nimio el dilema, ni chica la disyuntiva que se me plantea.
No diré más, por si, como le pasa a los artistas, por decirlo o hablar en exceso, la propuesta se gafa, se la lleva el viento como a la hojarasca y se queda en aguas de borraja.
Me ilusiona intuir o adivinar y me gustaría espiar desde una rendija, como se frota el Alcalde las manos, de alegría y contento, al pensar que pudiera perderme de vista, si la cosa prospera y acepto el empleo y el puesto.
Ya lo advierto, esto es todavía una propuesta o un incipiente proyecto. Pero, de momento, me ilusiona tener otro horizonte distinto y nuevo, al que  me ofrece mi pueblo.
Como lastre pesado, el que más me frena y me hace dudar de si el cambio es o no acertado, están, la casa, la familia y, sobresale, la querencia por los vecinos y vecinas del pueblo, aquellos que confiaron en mí y me piden o quieren que no renuncie a gobernar y trabajar nuevamente desde el Ayuntamiento.
Pero también cobra fuerza la oportunidad de trabajar en aquello que mejor conozco, para lo que estoy más preparado, lo que me gusta, enriquece y realiza y lo que más feliz me haría. Lo mío es la gestión cultural, aunque también me guste, me llene y disfrute con la gestión municipal.
Vivir en Castril es un lujo del que pocos pueden presumir y disfrutar, pero tampoco está mal vivir a caballo entre Lisboa y el resto de ciudades o países de una extensa red cultural.  
Puede que la noticia sea tan sorpresiva, increíble y emocionante que, en este momento, mi imaginación sea desbordante ante un reto o expectativa tan decisiva e ilusionante.
Sean cuales sean mis planes y la decisión por la que opte en su momento, hoy por hoy, todavía estoy aquí y seguiré en mi puesto o labor como un Concejal castrileño que no gobierna, pero que aspira a gobernar y aspirará al gobierno del pueblo.
¿Sí os pido consejo? ¿Cual será? ¿Me voy o me quedo?
Sr. Alcalde, a usted no se lo pido, ni con usted me aconsejo, pues ya sé que, si de usted dependiera, yo ya estaría bien lejos, en la Conchinchina, en Siberia o en el mismísimo infierno.


Ante una noticia tan inesperada, insospechable e inaudita, no me queda otro oficio a la vista o tarea precisa, que desojar la margarita, si o no, no o si, quedarme en mi casita o aceptar y preparar mi partida a otro destino y a una nueva vida.


UNA MARIQUITA DESHOJANDO UNA MARGARITA.


DE LA IDIOTEZ.




Por desgracia, los idiotas son una multitud en alza y la idiotez, una plaga con la que ni la cal viva acaba, ni hay forma humana de erradicarla. 
Una vez dijo un distinguido francés, que la idiotez es una enfermedad extraordinaria, no es el enfermo el que sufre por ella, sino que son los demás quienes la sufren por él. Tenía razón Voltaire, cuesta mucho soportar y aguantar la idiotez.
El idiota siempre se topa con la misma pared, aquella en la que se estrellan y limitan los idiotas por su falta de interés o ganas de saber y aprender, pues, como alguien dijo una vez, creer en no poder, es tener fe en el Dios de la idiotez.


DE LA VANIDAD.




Ernesto Sábato decía que la vanidad es tan fantástica, que hasta nos induce a preocuparnos de lo que pensarán de nosotros una vez muertos y enterrados. Este sí es un defecto extendido, del que muy pocos quedan salvados.
Debo ser vanidoso, lo confieso, pues yo he pensado más de una vez, cómo y de qué mérito o valía será el rastro que deje cuando me abandone la vida, como sí pudiera verlo desde el cielo o desde las calderas de Pedro Botero.
Por si alguien no lo sabe, tendré que aclarar que cuando me refiero a este tal Pedro Botero, recurro a una forma coloquial de denominar al diablo y consecuentemente al infierno que sería su enorme caldero, de allí la expresión “las calderas de Pedro Botero”, relacionado con un infierno flamígero, físico y verdadero.
Aclarada la expresión, quede claro que eso de ir al infierno y cocerme en la caldera este cocinero apellidado Botero, es solamente una forma guasona de hablar. Aunque este Alcalde me tilde de “demoníaco” e “infernal” y piense que arderé sin remedio, o debería hacerlo, en el infierno.  
En realidad, lo cierto es que ya vivimos en un averno, "demoníaco e infernal", en el que ardemos por pecar dando lugar a una gestión municipal, en la que el Alcalde, para no ser menos, es el mismísimo Pedro Botero, claro está, por vanidad.
 Por propia experiencia se que la mejor y más segura cura para la vanidad es la soledad. La cuestión a tener en cuenta es sí esa soledad, reparadora y medicinal, es obligada u obedece a una opción personal.  
Lo que yo pienso y entiendo, como verdaderamente cierto,  es que la vanidad no es otra cosa que  el amor propio puesto al descubierto.
Como solución a la falta de liquidez y dineros para sufragar tantos sueldos, habría una manera para que el Alcalde de la localidad resolviera todos los problemas de la economía municipal; : implantar una nueva fiscalidad, con elevados impuestos a la vanidad.
Si algo se, me aplico y ejercito, sin poner cortapisa, es que la única curación contra la vanidad es la risa.  
La mejor rehabilitación para un vanidoso es reírse de sí mismo, burlarse y desinflar, hasta ridiculizarlas, las ínfulas de grandeza, la petulancia y la arrogancia.
Como epitafio para el vanidoso, con lo que escribió San Agustín acabo y termino con la lucidez de su palabra;  
“La verdad purifica; la vanidad mancha”.

DE LA HIPOCRESÍA.





 Héroe o villano,  útil o torpe, valiente o cobarde, honesto o abyecto, no se puede ser y no ser algo al mismo tiempo y bajo el mismo aspecto.
Sí hay algo que aprendí  y tengo claro o me guía,  es que en la vida, más vale un minuto de vida franca y sincera que cien años de hipocresía.


DE LA NECEDAD.







Como todo tiene un pago o un precio en la vida, un necio encuentra siempre a otro necio aún mayor que le admira. Quizás, por eso, un poeta escribió con desprecio, que todo necio confunde valor y precio. Este juglar tan inspirado no podía ser otro que Don Antonio Machado.
Para no cansar más con esto de la necedad, solo diré, además, lo que Ortega y Gasset sentenció con una aplastante verdad:

“El malvado descansa algunas veces; el necio jamás”.

DE LA ENVIDIA.



De la envidia se supone que es tan flaca y amarilla porque muerde y no come. Eso decía, con más o menos letras, el ingenioso  Francisco de Quevedo y Villegas. La letrilla tiene su miga y le sobra enjundia o sabiduría, pues la envidia, como la venganza, es una comida que se sirve fría y no alimenta el alma, ni mejora la vida, ni engorda su valía.
Bien lo sabría José Saramago y por eso me diría  que luchar contra la envidia es una empresa inútil y baldía. ¡Qué razón tenía! En aquella ocasión el Nóbel se refería a que lo que en realidad movía a mis detractores, en gran medida, no era defender al río, sino la pura envidia.
No es que pretenda afirmar que soy una persona a la que se deba envidiar, pero de todos es sabido que para un enfermo aquejado del mal de odiar al envidiado, el motivo es subjetivo y poco claro.  
Decía Arthur Schopenhauer que la envidia en los hombres muestra cuán desdichados se sienten, y su constante atención a lo que hacen o dejan de hacer los demás, muestra cuánto se aburren.
Amén.

lunes, 28 de noviembre de 2011

DOS Y DOS SON CUATRO. ¿VERDAD?







“Que dos y dos sean necesariamente cuatro, es una opinión que muchos compartimos. Pero si alguien sinceramente piensa otra cosa, que lo diga. Aquí no nos asombramos de nada”.
Algo tan alocado tendría sentido, si hoy viviera en Castril un poeta tan reputado, como era Antonio Machado, que es el autor del fragmento citado.
Pero, aunque el poeta presuma de un arranque de “tolerancia” al admitir el dilema, me inclino a pensar que lo que en verdad encierra la parrafada, es retintín, ironía y mucha guasa.
Por más que algunos se empeñen en demostrar lo contrario, dos y dos, siempre serán cuatro. Y cuando las cuentas no cuadran y los números cantan, no hay saca, chistera, bolsillo, ladrillo, faltriquera o saco, del que sacar el dinero que obre el milagro.
Tarde o temprano se toparán con la demoledora realidad de que de dónde no hay, nada se puede sacar, ni hay tanta leche que ordeñar de la teta del presupuesto municipal.
Hubo un tiempo en que, si sabías gestionar, se podía gastar, pero lo cierto es que lo que ahora toca es ahorrar, ahorrar y ahorrar.  Los años de vacas gordas se esfumaron y aquellos derroches nos pasan una factura que nos conduce a vivir  tiempos peores. Por eso no sirven las comparaciones, pues ya no es tan fácil recibir fondos y apoyos de otras administraciones, ni es posible mantener los gastos de antaño o las previsiones para financiarlos.
La realidad es que no hay presupuesto que cubra tantos sueldos a cargo del erario municipal, tampoco vendría nada mal recordar que en mi etapa al frente del Gobierno Local, solo cobraban un sueldo el Alcalde y una Concejal, a tiempo parcial.  Cosa distinta será que, con la capacidad demostrada para conseguir subvenciones y ayudas, hubiera mucha más gente contratada como personal temporal, cuyos sueldos no salían del presupuesto municipal.
Cinco Concejales, cada uno con un sueldo que se acercará a 1800 euros mensuales por su dedicación total, lo que cobre el Alcalde (que solo él sabrá a cuanto asciende y en que concepto lo percibirá), el pico que cobrará la asesora legal, lo que cobrara la otra asesora, de forma presuntamente irregular, las remuneraciones de monitores de deportes, inglés o música, lo que cobre el cualificado asesor medioambiental, sumado a algunos estipendios más para pagar favores, dan lugar a un montante de dinero total que no hay economía municipal que los pueda pagar o soportar sin quebrar.
Esto no durará, ni siquiera gastando unos fondos que no se deberían tocar, pero que este Alcalde tocará sin dudar para mantener o arrogarse una discutible y cuestionable autoridad para gobernar.
Es una demoledora obviedad que mantenerse en el cargo y gobernar lastrado por esta particular realidad, además de llevar al Consistorio a la quiebra total y hundir la economía municipal, evidencia y demuestra una falta absoluta de honradez, ética política y moralidad.   
Es lo de siempre; pura “democracia real”.



DE TOLERANCIAS, INTOLERANCIAS, VIRTUDES Y DEFECTOS REPROCHABLES.




Alguien dijo una vez que hay un límite en que la tolerancia deja de ser virtud para convertirse en una rémora intolerable, digo esto porque no es fácil dirimir cuando lo tolerable se torna en insoportable y en qué momento hay que alzar la voz y denunciar aquello que claramente no se debe permitir, por más que algunos se empeñen en que ciertas barbaridades son asumibles y permisibles.
Sólo podría entenderse que el Alcalde tuviera sólidos motivos para arriesgar un proyecto como la rehabilitación del Castillo de Castril utilizando los fondos destinados a esta obra en otros fines,  en el caso de situaciones de gravedad o fuerza mayor, ahora bien, es intolerable que se esté usando ese dinero de manera arbitraria e inconsciente, a sabiendas de que no habrá forma humana de reintegrar esos fondos y asegurar la integridad del proyecto.


Durante la campaña electoral de las pasadas elecciones municipales, me canse de escuchar de boca de algunos de los actuales componentes del Equipo de Gobierno Local, que el proyecto en cuestión y los fondos que conseguimos para llevarlo a cabo del Ministerio de Fomento, eran un capricho personal y que la rehabilitación de uno de los bienes patrimoniales más importantes de Castril no era una prioridad. Tal argumentación es una absoluta barbaridad.
En este sentido hay varias cuestiones que sería bueno aclarar:
La primera es que el Ministerio de Fomento cuenta con una línea de ayudas públicas, a través del llamado 1% Cultural, por la que se financian obras de rehabilitación del Patrimonio Histórico. El Ayuntamiento de Castril presentó y peleo el proyecto de puesta en valor del Castillo de Castril, contra todo pronóstico consiguió la financiación necesaria y al final de la legislatura pasada ya se nos ingresó una parte importante del 1.800.000 euros que costará esta actuación. Lo que hay que tener en cuenta es que el Ministerio de Fomento sólo da este dinero y destina estos fondos a obras relacionadas con el Patrimonio Histórico y su destino, por tanto, solo puede ser ese y no otro.
La segunda cuestión es que el incumplimiento del acuerdo firmado entre el Alcalde de Castril y el Ministro de Fomento es de obligado cumplimiento y no admite componendas o cambios en el proyecto a ejecutar. No cumplir con lo acordado es lisa y llanamente un suicidio para la economía del Consistorio.
En tercer lugar, sí no se justifican correctamente los pagos y en los plazos estipulados, se perderán los fondos, se bloquearan los siguientes ingresos de fondos y, lo que es más grave, se tendrá que reintegrar o devolver todo el dinero. Algo que llevará a la quiebra al Ayuntamiento de Castril.
Finalmente, es importante entender que la puesta en valor del Castillo de Castril, lejos de ser un capricho personal, supone la culminación de un proyecto integral que colocará a Castril como un referente turístico de la provincia y de Andalucía. El Monumento Natural de la Peña de Castril está enclavado en el corazón del Conjunto Histórico castrileño y es, sin duda alguna, el principal valor de la oferta turística del municipio. A su alrededor se distribuyen otros equipamientos de destacable interés e innegable potencialidad, pero para que esta oferta turística quede completa y compacta, es primordial restaurar, poner en valor y abrir al público con todas las garantías de seguridad y calidad, el Castillo de Castril y su entorno. Es decir, la Villa Alta, la Lonja y las Peñas.
Los castrileños y castrileñas deberían compartir conmigo la preocupación por la puesta en grave riesgo de la continuidad e integridad de este importante proyecto, una iniciativa que es, sin duda alguna, la actuación más importante que se desarrollará en Castril en su historia y que este Alcalde parece empeñado en truncarla.



Por eso, en este caso, como en otros muchos, la virtud está en mostrarse intolerante y protestar ante este desafortunado desatino que tendrá, como consecuencias aseguradas, la imposibilidad de recuperar uno de los lugares más emblemáticos de Castril y la quiebra de la economía municipal.
Si no me equivoco y conste que, en este caso en concreto, me gustaría no estar en lo cierto. No es desdeñable la advertencia que lanzo al Alcalde, ni sería prudente no valorar la evidente gravedad de  vulnerar impunemente la legalidad, consciente y alegremente.
Para nuestra tranquilidad, sería conveniente, deseable y esencial, que el Alcalde y su Equipo de Gobierno Local, ofrecieran las explicaciones pertinentes y permitieran que se pudieran conocer y auditar, el estado real de las cuentas y fondos de un proyecto municipal tan estratégico y esencial.
O lo que es igual,  más “transparencia” y “democracia real” y menos, bla, bla, blá,….bla, bla, blá……..  




Querido Alcalde, la tolerancia es esa sensación molesta de que al final el otro pudiera tener la razón y ser más razonable.

domingo, 27 de noviembre de 2011

PURO HUMO.




De seguir por esta vereda o zigzagueante caminito, Don Paquito echará humo y perderá la paciencia, ante la ausencia de la prometida transparencia.
Espero que la opacidad del Equipo de Gobierno Local, no sea una cortina de humo generada por su propio puro.
¡Qué fácil es criticar o ver la paja en el ojo ajeno y mirar a otro lado o estar cegado por la viga de los errores e incumplimientos que le nublan la visión de sus propios fallos!
¿Tan difícil o complicado es dar a los vecinos cuenta y datos detallados de los sueldos que cobran Concejales y allegados?
¿Es exagerado pedir explicaciones convincentes sobre los gastos reales que suponen unos cuestionables asesoramientos legales?
¿Hay desatino cuando conmino al Alcalde a que revele el procedimiento empleado para arreglar, por ejemplo, un camino?
¿Son desafortunados los deseos de conocer la procedencia de los fondos usados o los proyectos redactados y la legalidad de actuar con criterios presumiblemente arbitrarios?  
¿Es desproporcionada la preocupación que manifiesto de que se esté poniendo en grave riesgo la continuidad del proyecto más importante que se ejecutará en nuestro pueblo?
¿Será mucho pedir que el Alcalde asegure, sin resquicio o margen de duda, que no ha gastado en otro  concepto, el dinero de la rehabilitación del castillo roquero, ingresado al Ayuntamiento por el Ministerio de Fomento?
D. Paquito, mi querida eminencia, entre calada y calada y bocanadas de humo, ármese de paciencia, pues era cuento o un bulo sin consistencia, aquella promesa de transparencia.


DE UNA MARUJA SIN OTRO OFICIO O FAENA QUE HURGAR EN LA VIDA AJENA.




Hay algunas “marujas” metomentodo y chismosas con las que más vale tomar distancias y no meterse en sus cosas, aunque en realidad, el problema es que son ellas las que se inmiscuyen en cuestiones ajenas. Hoy me acuerdo de una adicta al “marujeo”, que me brinda muy poca consideración o respeto y que vive en los Chavos, para ser más concreto.
Se me antoja revelador y curioso el distinto rasero con que se alaba o critica la gestión de un Alcalde, en función del afecto o demérito que la criticona le tenga. Así, lo que era objeto de feroz crítica en la gestión pública de uno, en otro es alabado como si su actuación fuera bendita, siendo la misma. Un buen ejemplo de esto es el curioso argumento de esta maruja, para ella, mi sueldo de Alcalde era desproporcionado y escandaloso, pero que ahora haya seis, siete u ocho sueldos, con el mismo concepto, es algo necesario, lógico o decoroso y le parece perfecto.
Hace tiempo que me rendí ante la intransigencia y poca conciencia de alguna gente, a la que no se convence que por más que uno se esfuerce, empeñe o lo intente. Si le bajaras la luna o el sol y se lo ofrecieras como presente, no serviría de nada, ni encontraría nada positivo o reluciente, sencillamente porque de tu mano proviene.
No es un secreto que el deporte más extendido en el pueblo es el de darle a la lengua, criticar sin freno y escupir e inocular veneno. Este es un insano ejercicio para el que no es necesario gastar demasiada energía o calorías, ni requiere mucho esfuerzo. Será por eso que nadie se libra de practicarlo en exceso y por lo que todo el mundo cabe en ese saco rastrero. Yo, el primero.



Dice un recurrido refrán;  “Qué de agua mansa me libre Dios, que de la brava me guardaré yo”. Nadie dirá que esta no es una consideración bastante acertada y que es mejor, más sana y valiente, la gente que va de cara y dice las cosas de frente, que la que esconde tras una careta de fingida dulzura, con buenas maneras y templada apariencia, su ponzoña, inquina y mala uva.
No tengo duda ninguna de que todo el mundo conoce o padeció su viperina furia y se topó más de una vez con una deslenguada y desocupada maruja. Digo despreocupada o sin oficio, porque este es el estado idóneo y preciso que la “maruja” usa a su favor como beneficio. A mi parecer, si la maruja tuviera algo que hacer, serían menos sus preocupaciones, engorros y penas, por criticar, juzgar y controlar, en vez de la suya, las vidas ajenas.
 Para un proceder tan mezquino y abyecto, ante la “maruja” y su “marujeo”, nos reconforta y queda, como único consuelo, que con su afilada lengua sólo consigue arrastrar por el suelo su prestigio y valía personal o ganarse el escaso mérito de carecer de estima, respeto y crédito ante los vecinos del pueblo.
Y, aunque yo me refiera a una “maruja” chavera en particular, lo verdadero, cierto y real, es que, como ella y a nuestro pesar, hay un ciento o millar.


sábado, 26 de noviembre de 2011

SOLO DEL CIELO SE PUEDE ESPERAR. LO QUE EN LA TIERRA NO VAS A GANAR.



A este Alcalde, como a Hernando de Zafra le ocurrirá, si no llegan regalados del cielo, laureles y premios no le caerán por sus méritos. Y, como hiciera en su palacio del bajo Albaicín el Señor de Castril, tendrá que pintar en la fachada de su casa de Huéscar o en su pretil, semejante leyenda a la que adorna la fachada de piedra de la granadina Casa de Castril, que, en castellano antiguo, dice así; “ESERANDOLA DEL CIELO”. A la gracia de un título de nobleza que nunca llegó a recibir, se refería el que fuera Secretario de los Reyes Católicos y posterior Señor de Castril, a la que me refiero yo, es a la que tendrá que esculpir en piedra el Alcalde por una gestión tan negativa y de manifiesta torpeza, que dirá “ESPERANDO EL AGRADECIMIENTO DEL CIELO, POR QUE DE LOS VECINOS DE CASTRIL, NI LO GANÉ, NI LO MERECÍ”.
Que la política local es ingrata es algo que, a la larga, todo Alcalde constata. Que los errores y las malas acciones se pagan una obviedad y que este Gobierno Local pagara caros sus desmanes es indudable y proverbial.
No tiene mérito alguno, ni quedará grabado con letras de oro esculpidas en piedra, haber llevado el Ayuntamiento a la quiebra.
Aquel que se presentó a sí mismo como un eficiente y redentor bombero, se ha convertido en el incendiario pirómano que reducirá a cenizas el futuro del pueblo. A estas alturas del juego, mucho me temo que, del saneado estado financiero del Ayuntamiento que encontró cuando asumió el puesto, no quedan rastros y sí un profundo agujero. De nada sirve argumentar o lanzar balones fuera del terreno de juego, culpando a la gestión de otro del descontrol y el derroche con que administra la economía del pueblo.
Nada de esto habría ocurrido, ni se habría permitido tal barbaridad, bajo el control y tutela legal de un verdadero Secretario Municipal. Quede claro que en modo alguno culpo del estropicio o cargo tal responsabilidad a la actual Secretaria Accidental, tampoco a la nueva asesora legal. Hay un solo responsable y es el Alcalde. En él recae toda la culpabilidad, tanta como tendrá el Equipo de Gobierno Local y todo parece indicar que las irregularidades son de tal calibre y la presunta ilegalidad de tal gravedad que, además del juicio popular, será un Juez el que las tenga que ponderar y depurar.
Gobernar y actuar con semejante temeridad o con tal desprecio a las normas más básicas de la legalidad en la gestión municipal, tarde o temprano, se cobrará un precio muy alto, que este Alcalde y su Gobierno tendrán que pagar. Para un empleado público, con un puesto en la Junta de Andalucía, por ejemplo, contemplar la posible consecuencia de una inhabilitación o la consiguiente pérdida de empleo y sueldo, es algo que no se debiera olvidar y que podría pasar si se vulnera con tanta alegría, ligereza e inconsciencia la legalidad.
No traiciona el que avisa, se traiciona a sí mismo el que prende fuegos y se empeña en avivar lo que no podrá controlar, extinguir o apagar. 



DE PALABRAS PARA INSULTAR POR BOTAR O NO BOTAR.



Anoche me sobresaltó y me despertó del primer sueño una algarabía musical que, por un momento, me hizo creer que habíamos vuelto atrás en el tiempo y estábamos otra vez en fiestas. Nadie puede negar que suenan bastante bien y que no lo hacen nada mal, muy al contrario, parece que no hubieran pasado los años y que la banda estuviera en sus mejores momentos de antaño.
Otra vez hay que felicitar al Concejal de Festejos por su apuesta y empeño, de la misma forma que felicito y celebro a los componentes de la escuela de música municipal por su festividad. Anoche, después de mucho pensar sobre el motivo de la diana floreada nocturna, caí en la cuenta de que era el día de Santa Cecilia, Patrona de los músicos y de la música.
No me anime a dar botes en la cama al ritmo de la serenata, pues hice caso a lo que en la letra de la copla que escuché  desde mi ventana, se advertía y avisaba.
Me refiero a esa "simpática" y "respetuosa" copla o canción que en su letra sentencia;  “…. el que no bote es maricón”.
Bromas aparte, con sinceridad y sin ambages, para la Banda de Música, sus componentes y responsable, felicidades por una iniciativa tan positiva, enriquecedora, fructífera e importante, de la que esperamos que ya no decaiga y siga adelante.
Y si se me acepta una petición, que más bien será que no, pediría la retirada de su repertorio de la ofensiva, zafia y desafortunada letrilla de la citada canción, para que salte, “bote” y disfrute todo el mundo, incluido el que sea maricón y, si acaso, se denigre en su puesto a un terrorista, delincuente o a un ladrón.
Cada grano hace granero y, por eso, los desafortunados gestos, hasta aquellos que parecen nimios e insignificantes o que en principio no tienen mala finalidad, avieso sentido o denigrante intención, es muy acertado y sano erradicarlos y no hacer uso o abuso de ellos.
Quede claro que ni la utilización como insulto de esa palabra en la letra de una canción, ni ningún adjetivo, calificativo o palabra, me afecta, escandaliza o daña y en lo que a mí respecta carece de alguna importancia. Lo que no presupone que con estas pretendidas e inocentes bromas, no se margine, insulte o denigre a otras muchas personas.
Mucho me temo que por hablar y decir lo que pienso  sobre lo que entiendo como un feo gesto “musical”, nada ejemplar y que desprecia una legítima opción sexual, esta será en adelante la pieza que, en mi honor, nuestra banda de música tocará más.
Soy consciente de que muchos pensaréis que es algo inocente y que carece de trascendencia o importancia evidente. Puede ser, pero a mí no me lo parece y creo que es esencial cambiar entre todos aquello que está mal o que contribuye a arraigar tópicos manidos y rancios, que sirven para denigrar  a un sector de la sociedad, que ya  soportó y sufrió durante muchos siglos similares ataques a su integridad personal.



Para endulzar el amargor de esta reflexión, con la que me ariesgo a ser tildado o culpado de exagerar, quiero acabar este texto con los buenos deseos que manifesté al comenzar y aunque lleve colgado, a mi pesar, el sambenito de ser contrario o de no apoyar a la Banda de Música Municipal, nada más lejos de la realidad, pues me alegra, como a todo el mundo debe alegrar, la recuperación de esta iniciativa cultural y al felicitar a los miembros de este proyecto, me felicito a mi mismo, porque, como ellos, los que aman la música o el resto de los vecinos del pueblo, también yo la voy a disfrutar y, llegado el caso, el mismo apoyo que reciben ahora, de mí tendrán.
A Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César, por eso, ni yo, ni nadie puede negar que los mimbres de estas cestas, los puso y son un gran logro de  Concejal de Fiestas, que no es otro que Javier Dengra.         

viernes, 25 de noviembre de 2011

DE TRANSPARENCIA, REDES Y OPACOS ENREDOS.


¡Válgame Dios!
¡Qué mala suerte la mía!
¡Qué negra y qué fea!
Cada vez que presento en el Ayuntamiento un escrito al registro, o la queja que sea, el ordenador se bloquea y es escaner  renquea. 
Más vale que se llame a un servicio técnico cualificado que solvente el problema que descontrola y desconcierta al ordenador con mi sola presencia, pues, finalizado el idilio del tiempo de gracia que se concede a un Alcalde en su nueva etapa, la oposición municipal arranca y lo hace con muchas ganas de dar la lata.
Esta y no otra, es la labor obligada para los Concejales de la Oposición, ejercer su derecho a exigir explicaciones al Equipo de Gobierno y la idoneidad, conveniencia o verdad de su gestión.  
Si de mí dependiera y se atendieran mis peticiones o aspiraciones, teniendo en cuenta que el Ayuntamiento  es dueño de una web propia en la que se pueden volcar, ente otras cosas, los acuerdos tomados por Comisiones de Gobierno y Plenos, estaría bien que toda esa documentación fuera accesible y pública para el conocimiento de todos los vecinos de pueblo.
Si la pretendida opacidad de mi gestión al frente del Ayuntamiento fue objeto de críticas furibundas y reproches constantes por la falta de información, ahora que se gobierna con una total transparencia, o, al menos, esa era su pretensión y  manifiesta promesa. Sería higiénico, conveniente y deseable, que la web del Ayuntamiento publicara, sin perder tiempo, los contenidos, orden del día, mociones, resoluciones y acuerdos, de los Plenos y de la Comisión de Gobierno.
Eso sí sería transparencia y evitaría que esta web se mantuviera inactiva, en letargo o prácticamente muerta. Además, en mi humilde opinión, esta sería una buena y oportuna labor para el Concejal de Nuevas Tecnologías y Asuntos Modernos.
Por lo menos, en mí etapa tan criticada, la web municipal, más que opaca, era dinámica y ofrecía  una información periódica, útil y actualizada.
Creo que hasta la fecha, los únicos cambios que se han realizado en la citada web, se han limitado a borrar mi nombre o el rastro de mi gestión, trabajo o presencia.

miércoles, 23 de noviembre de 2011


       
Por más vueltas que le doy a la cosa, las cuentas no salen, ni los números cuadran, ni hay presupuesto  o ingresos que cubran tan desmesurados gastos en sueldos. Mucho me temo y preveo que, más pronto que tarde, se descubrirá el misterio y como una atómica bomba explotará este engendro.
Qué lo que tenemos y apuntala al gobierno local es un pacto por pasta nadie lo puede negar, lo que no está tan claro es por cuánto tiempo se podrá mantener un acuerdo en el que los lazos, alianzas, coaliciones y arreglos dependen de los sueldos nada más.
Si en los mejores tiempos, cuando había una situación económica favorable, expansiva y boyante, no era posible financiar los sueldos de varias dedicaciones exclusivas o contratos de personal eventual, mucho menos asumible será ahora pagar un sueldo a cada Concejal.
Para justificar esta demencial situación actual, pueden buscar los argumentos que quieran o disfrazar y negar la demoledora verdad de que no hay forma posible de mantener una situación que es, sencillamente, una locura indecente y una absoluta barbaridad.
Si a los sueldos y gastos destinados a asegurar o amarrar la fidelidad de cada Concejal a este pacto antinatural, amañado para gobernar, sumamos los sueldos de asesores y monitores o algunos más poco claros que algún día se aclararán, el resultado obtenido será una más que probable quiebra total de la económica municipal. Lo que es seguro es que en  los seis meses transcurridos este “cuatripartito” Gobierno Local,  ya se ha hipotecado o lastrado el presente y futuro de la localidad.
No hay traición en el que avisa de los errores y sus consecuencias. Pero nadie atenderá la advertencia y el Alcalde, Miguel Pérez Jiménez, alias “el Breve”, dirá que para dos años que estará al frente del Gobierno Local, a él le da igual hundir sin remedio a un Ayuntamiento y  un pueblo, en el que, al fin y al cabo, pasados dos años, no vivirá.
Por propia experiencia le auguro que muy pronto su empeño en agradar a todo el mundo y labrarse una reputación e imagen perfecta, engordando el ego y sus  aires de grandeza, chocará sin remedio con la realidad de que es imposible agradar a todos cuando se gobierna. Lo que a un vecino agrada, para otro será una ofensa, lo que guste a un grupo a otro le supondrá una afrenta o disgusto y así pasará por los siglos, como da vueltas la rueda de piedra de un molino en la molienda.  
En lo que a los vecinos de Castril y a este Alcalde respeta, solo tenemos la certeza de la poca riqueza y escasa grandeza que dejará como herencia. Cada día que pasa lamento más que Castril no tuviera la suerte o la buena estrella de que quien hoy nos gobierna se hubiera quedado a vivir y medrar en la ciudad de Huéscar.



Volviendo a la cuestión principal que nos ocupa, cuando se mire con lupa o hasta que alguien muestre un mínimo de cordura, no se pondrá coto  a esta insostenible impostura de sueldos y pactos por euros. Solo así se evitará que el Ayuntamiento haga suspensión de pagos o vaya directo a la quiebra.